
La principal innovación detrás de la válvula de bola cerámica neumática de alta resistencia radica en la ciencia de los materiales de sus componentes internos. A diferencia de las bolas de aleación o de acero inoxidable estándar, la esfera y el asiento de la válvula de estas unidades están fabricados con cerámica estructural de alta pureza, como 99,5 % de alúmina, alúmina endurecida con circonio (ZTA) o carburo de silicio. Sinterizados a temperaturas superiores a 1600°C, estos materiales alcanzan una dureza Rockwell de HRA 85 a 90, sólo superada por el diamante y el nitruro de boro cúbico. Esta dureza extrema hace que la válvula sea prácticamente impermeable al efecto abrasivo de partículas sólidas, cenizas de carbón o minerales. En los sistemas de transporte neumático dentro de centrales eléctricas alimentadas con carbón, por ejemplo, donde las velocidades de los medios pueden ser increíblemente altas, una válvula de cerámica resistente al desgaste para uso industrial puede resistir el bombardeo implacable de cenizas volantes sin desarrollar microcanales que provocan fugas en las contrapartes metálicas. El resultado es una vida útil que suele ser de tres a cinco veces más larga que la de las válvulas de aleación de titanio o Monel, lo que reduce drásticamente la frecuencia de reemplazo y los costos de mano de obra asociados.
Más allá de la mera dureza, la válvula de bola neumática anticorrosión
